Por: Leonardo Gutiérrez Giraldo – Coach y consultor internacional

Hace ya un buen rato, me había planteado la necesidad de escribir sobre el tema de la asertividad como cualidad de la comunicación, pues con mucha frecuencia -cada vez más- me encuentro con personas que se refieren a otras como muy asertivas, valoración que sería correcta si efectivamente se estuviera utilizando esta expresión para referirse a aquel que es capaz de aseverar y asumir adecuadamente situaciones de confrontación, no para hacer alusión a personas que comunican claramente sus ideas para lograr los resultados esperados, en cuyo caso deberíamos mejor referirnos a aquel otro como muy acertado; con c y no con s de asertivo.

Así que vamos por partes, los procesos de comunicación humana son complejos y esto hace que existan diferentes formas de analizarlos y clasificarlos, sin embargo, comunicación en su estado más puro y simple es “poner en común, compartir algo”. Una máxima de los procesos de comunicación propone: “La calidad de la comunicación es la respuesta que se obtiene”, haciendo referencia a la capacidad de comunicarnos garantizando que la otra parte reciba y entienda el mensaje lo más fielmente posible a como fue enviado, digo lo más fielmente posible, porque aún antes de que el mensaje salga del emisor ya ha pasado por un proceso de degradación; al adecuado proceso de transmisión y su posterior resultado, se le llama comunicación efectiva, en suma, consiste en garantizar que tanto quien emite como quien recibe el mensaje, comparten la misma información, fruto en este caso, de la habilidad para transmitir del emisor y de escuchar atentamente del receptor. La comunicación efectiva es muy importante al momento de evitar confusiones, interpretaciones o ejecuciones erróneas, transmitiendo el mensaje de forma clara, concisa y sin ambigüedades, lo que exige entre otras, la habilidad de generar una adecuada retroalimentación que facilite verificar el entendimiento del mensaje por parte del otro. La comunicación efectiva, es algo que hacemos todos los días y que podemos mejorar como una habilidad.

Hablar de asertividad por otro lado, es referirse a una conducta personal, a un modo de comportamiento que se hace necesario cuando nos vemos abocados a la confrontación en busca de actuar según nuestros propios intereses y hacerlos prevalecer por la razón, sin que ello implique irrespetar a los demás; la asertividad viene del vocablo aserto, que a su vez se deriva del latín assertus que significa aseverar algo con certeza; es una habilidad social contemplada dentro del abanico de competencias de la Inteligencia Emocional. Ser asertivo tiene que ver con el impacto que genera el cómo decimos las cosas y la forma en que manifestamos a otros nuestros desacuerdos, en resumen, ser asertivos es ubicarnos en un punto intermedio entre dos conductas polares, la agresividad, que aparece cuando no respetamos las ideas de los demás y reaccionamos de forma violenta como ejecución de la amígdala y, la pasividad que consiste en permitir que otros decidan por nosotros, facilitando incluso que vulneren nuestros derechos. Ser asertivos facilita decir lo que queremos decir, sin sentirnos superiores al otro o culpables según la intención de nuestros actos comunicativos.

 

“En la vida te tratan tal y como tú enseñas a la gente a tratarte”

Wayne W. Dyer

Algunos comportamientos que facilitan la comunicación asertiva son:

  • Mirar a los ojos a nuestro interlocutor, de manera que el otro perciba que le estamos prestando interés y, por ende, sea posible activar el circuito de la confianza en la corteza frontal. Si el otro no confía en usted, tampoco lo escuchará, primero conecte y luego convenza.
  • Mantener un lenguaje corporal abierto y cercano, la mayor parte de nuestra percepción de un mensaje se basa en la interpretación de la corporalidad del otro. Es necesario percibir y analizar nuestros gestos, aprendiendo a controlarlos.
  • Modular nuestra voz, prestándole especial atención a los niveles y variaciones de esta. Es preferible utilizar un lenguaje sencillo y cercano a nuestro interlocutor, empleando palabras positivas. Lo más recomendable es hacer recomendaciones para comportamientos futuros en vez de hacer reclamos por situaciones pasadas.
  • Practicar la escucha empática, evaluando el contexto de la conversación, buscando entender al otro desde su propia perspectiva.
  • Identificar cuánto, cómo y cuándo intervenimos, verificando que permitimos la interlocución y no promovemos un monólogo, el nuestro.
  • Expresar nuestros reclamos en términos funcionales y no emocionales, es decir, debemos describir la situación y no lo que sentimos o pensamos del otro cuando se presentó la desavenencia, mucho menos emitir juicios.
  • Solicitar de manera respetuosa lo que esperamos del otro, presentándolo como una propuesta y,
  • Mostrarle al otro que este acuerdo será benéfico para ambas partes.

La paradoja de este asunto es que, para poder ser comunicadores efectivos es necesario ser asertivos, aunque siendo asertivos no necesariamente estamos siendo efectivos desde el punto de vista de obtener el resultado esperado. Así que mi invitación es a diferenciar claramente cuando una persona es asertiva o efectiva y a aplicar ambas, cualidades estas indispensables en nuestra vida diaria.

¿Y tú estas siendo asertivo en tus comunicaciones para hacerlas más efectivas?

 

Leonardo Gutiérrez Giraldo

Master Coach, Coach Profesional y Comercial

Miembro Diamond de la Global Coaching Federation

NLP – Master International Association for NLP de Suiza

Consultor Internacional certificado por Bureau Veritas

Sinergia Consultoría Organizacional

leonardo@sinergiaconsultoria.net

Twitter: @leogutierrezg

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